Verde que te quiero verde

oronules

Como ya habrás podido comprobar, las mandarinas comienzan a aparecer en nuestros mercados. Quizá no te hayas decidido a probarlas al observar un predominante color verde en su piel, lo que puede relacionarse con su grado de maduración. Sin embargo, es precisamente esta característica la que debe hacerte elegirlas. Te explicamos el porqué.

La clave está en la clorofila.

Como ocurre en general con los cítricos, los ejemplares más tempranos tienen una gran cantidad de clorofila, lo que está directamente relacionado con su tendencia al color exterior verde. La producción de clorofila es mayor con las suaves temperaturas nocturnas que aún siguen predominando en esta época del año, evidenciándose directamente en la piel de la mandarina. Conforme las temperaturas van bajando con la entrada del otoño, la producción de clorofila disminuye, por lo que el cítrico adquiere su característico color naranja.

Os preguntaréis entonces por qué las mandarinas importadas, generalmente de climas tropicales, son de color naranja. Si tenéis la suerte de haber visitado algún país tropical, os daréis cuenta de que, en estas áreas, las mandarinas se consumen con la piel verde (clara característica de la cantidad de clorofila que provoca las suaves temperaturas). Sin embargo, las que dedican a exportación,  suelen mantenerse en cámaras frías en atmósferas de etileno, consiguiendo dotar a la piel del ‘natural’ color anaranjado, y facilitando su venta en mercados extranjeros.

Por lo tanto, el color verdoso que puedes observar en algunas mandarinas, son indicativo de que se trata de piezas de temporada y de origen local, es su color natural en esta época, no estando reñido con su grado de maduración sino con la cantidad de clorofila en su piel.

Así pues, ¡disfrutemos de las frutas tal y como se nos presentan en la naturaleza!

 

Share this post

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *